Ya pasó mi viaje de egresados y me hizo
pensar en tantas cosas. Una de las miles de veces que te escribo porque el
vacío que me dejaste no se va a llenar nunca. Cuantas veces habremos hablado,
pensado e imaginado sobre este viaje, juntas como siempre. Cuando entramos a
primer año de secundaria y veíamos a los de sexto y parecían tan lejanos, tan
grandes, y queríamos ser como ellos, y después te das cuenta como vuela el
tiempo. Se fueron los mejores seis años de secundaria en un abrir y cerrar de
ojos; y en el medio de ellos, nunca amistad se estancó, quedó en un recuerdo,
en una pelea llena de rencor, sin recordar todo los que vivimos juntas desde
los tres años. Y no verte nunca más, no cruzarte en la calle, no respirar tu
aire y no tener tu mirada junto a la mia, me mata cada día un poco más. Escribo
porque lo necesito, porque quiero descargarme, desahogarme, sin sentir culpa de
extrañarte. Todos pretenden que te olvide, que deje de quererte y que me saque
de encima la melancolía. ¿De qué puede hablar la persona que no vivió esto? Me
gusta y a la vez me da envidia sana que algunas amistades sigan tan juntas,
hace años, como lo éramos nosotras porque en ellas se refleja lo que nos
queríamos, y como nos cuidábamos, y después no existía nada más. Éramos vos y
yo. No hay día que no te cruces en mi mente, quisiera poder tenerte para
siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario