Nunca confié más en
algo que en tu mano para caminar siempre a la par, más que en tu hombro para
llorar cuando no podía más, en tu sonrisa para acompañarme en todas mis
alegrías, en tus pasos para seguirlos en el trayecto en el que no podíamos
estar la una sin la otra. Nunca confié más en una persona que en vos, teníamos
una confianza a ciegas, algo que nos decía que siempre teníamos la palabra
justa en el momento que la necesitábamos. Siempre tuvimos ese “algo” que nos
hacia HERMANAS.
Es hasta el día de hoy
que no entiendo y no acepto el por qué de nuestra separación. No puedo asumir
no tenerte más , y lo más difícil de todo es verte todos los días, convivir con
vos y no mirarte y reírnos por nada, no hablar, no saltar contándote todo lo
que me pasa, no reírnos de cada una de las que me mando. No sabes lo que
necesito esa sonrisa que solo tenías VOS, que iluminaba todos mis días. Era
llegar al colegio con vos, de buen humor. Madrugada y nosotras riéndonos, y sin
dejar de hablar un minuto. Es algo inevitable extrañarte, pensarte y quererte
conmigo otra vez, como mi hermana. La hermana que eras, y la hermana que perdí.
Nunca pensé ni imaginé que llegaría un día que pasaría esto por una cosa tan
simple como un chico. Me da rabia y bronca pensarlo, me dejaste por algo tan
simple como una poronga. Soy la primera persona que en tu mirada se da cuenta
si estas bien, mal o enojada. Te veo cuando estas triste, desde lo más lejos.
Te veo aunque vos ya no me veas, aunque yo ya sea invisible. Te veo aunque no
estes más con nadie, te veo aunque estes sola metida en tu mundo. Te veo cuando
los demás no te ven, ni notan tu presencia. Me imagino cuando estas mal y
necesitas un consejo, me imagino a vos extrañándome, igual muy pocas veces. No
creo que me necesites ya. Yo siempre hago el papel de la pelotuda que se queda
pensando en la que la pisoteó y pisoteó 12 años de amistad. Fuiste de mi
familia, me enseñaste cosas que no conocía. Mi vida fue un antes y un después y
nunca me dejaste caer, me apoyaste SIEMPRE. Sabías absolutamente todo de mí.
Ahora ya no sabes ni mi nombre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario